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¿Qué es un Sistema Financiero? El papel de los bancos

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1. La actividad económica real y la actividad financiera

La actividad económica real se define como aquella que se refiere a las decisiones de los individuos en torno a la producción, intercambio, ahorro y consumo de bienes y servicios. Por tanto, el objeto de la actividad económica se centra en la PRODUCCIÓN de bienes para su CONSUMO, al tiempo que AHORRO e INTERCAMBIO son decisiones intermedias del proceso de producción.

Piensa en la importancia del dinero para el desarrollo de la actividad económica real en las economías modernas. De hecho, como se ha explicado en el apartado “La definición del dinero”, además de facilitar los intercambios entre los individuos en su función de medio de pago, permite transferir consumo presente a consumo futuro, es decir, facilita el ahorro en su función de depósito de valor.

Todas las actividades reales, habitualmente, tienen como contrapartida una operación financiera.

EJEMPLO. Cuando consumes un servicio –por ejemplo, un corte de pelo- a cambio entregas una cantidad de dinero; una familia se compra una casa mediante la obtención de un crédito hipotecario; un empresario exporta una mercancía recibiendo en pago una letra en divisas, etc.)

Para llevar a cabo el proceso de producción, los individuos integrantes de una economía elaboran sus planes técnicos, económicos y financieros. En cuanto a los planes financieros, los individuos deben decidir sobre la asignación de recursos financieros que no siempre coincidirá con la disponibilidad de tales recursos, dando lugar a:

  • situaciones excedentarias o de capacidad de préstamo

    En general, esta situación se produce cuando usamos el dinero para adquirir los bienes y servicios que necesitamos para producir -por ejemplo, una máquina- o que queremos consumir -por ejemplo, un corte de pelo-, y nos sobra una parte que guardamos para consumir en el futuro (ahorro).

  • deficitarias de recursos o de necesidad de préstamo

    Esta situación se puede observar en numerosas ocasiones, cuando queremos adquirir bienes para los que, en el momento de hacerlo, no tenemos recursos suficientes. Pensemos, por ejemplo, en un empresario que quiere construir una nueva nave para su empresa o en una familia que desea adquirir una vivienda y no disponen de suficiente dinero en el momento de realizar su transacción.

Así, este problema queda resuelto gracias a la aparición de la actividad financiera, ya que permite que aquellos individuos que son excedentarios de recursos, los presten a los que los necesitan. En su forma más simple, el comprador (deficitario de recursos) no entrega el dinero en el mismo momento de adquirir la mercancía –lo que llamaríamos entrega contra pago-, sino que reconoce una obligación con el vendedor (excedentario de recursos) –mediante un instrumento financiero 1 - (véase la parte izquierda del esquema 1), por la que le devolverá la cantidad de dinero pendiente de pago, más una remuneración, en una fecha posterior (parte derecha del esquema 1).

EJEMPLO. Al adquirir un coche en ocasiones no se paga la totalidad en el momento de la entrega de las llaves, sino que se asume una deuda con el concesionario (parte izquierda del esquema 1), deuda que se pagará a largo del tiempo (parte derecha del esquema 1).

La actividad financiera, no obstante, no suele producirse directamente entre el comprador y el vendedor, sino que, en general, interviene un tercero. Es decir, siguiendo el ejemplo anterior, el comprador, en el momento de adquirir la mercancía, le paga al vendedor –lo que hemos llamado entrega contra pago-. Para ello, previamente solicita el dinero que necesita a un tercero y a cambio le entrega un instrumento financiero que, como ya sabemos, no es más que un compromiso de devolver lo que nos han prestado, más la remuneración pactada, en una determinada fecha. En los mercados financieros se intercambian instrumentos financieros (Esquema 2). 

Por tanto, en el desarrollo de la actividad financiera, aquel que presta el dinero (excedentario de recursos, financiador o prestamita) obtiene por ello una remuneración, mientras que el que entrega el instrumento financiero como reconocimiento de una deuda (deficitario de recursos, financiado o prestatario) gana capacidad actual de gasto. Ganar capacidad actual de gasto significa que, por ejemplo, no debemos esperar 30 años para ahorrar el dinero necesario para adquirir una casa, sino que la compramos hoy y nos comprometemos a ir pagándola (más la remuneración correspondiente) en el futuro. Lógicamente, para que esto sea posible, debe suceder que el que recibe el dinero demuestre que tiene capacidad de devolverlo a lo largo del tiempo.

En ausencia de actividad financiera, cada individuo debería destinar la totalidad de los ingresos percibidos a consumir, ahorrar e invertir. La actividad financiera permite romper ese vínculo tan estrecho, ya que se podrá pedir prestado, o prestar, dependiendo de que necesitemos más recursos en un momento dado o tengamos más de los que, en dicho momento, queremos emplear. Todos, y por lo tanto la economía en su conjunto, ganamos con la actividad financiera, porque nos ofrece más posibilidades de elección y evita que los recursos (el dinero que no queremos gastar en un momento) queden ociosos (se obtendrá una remuneración por prestárselo a alguien).

Por tanto, se puede afirmar que la actividad financiera tiene su origen en el intercambio de recursos financieros entre los distintos individuos integrantes de una economía derivado, habitualmente, de su actividad económica real

2. El sistema financiero

El sistema financiero es el conjunto de instituciones, medios y mercados en el que se organiza la actividad financiera, de tal modo que ha de CANALIZAR EL AHORRO, haciendo que los recursos que permiten desarrollar la actividad económica real (producir y consumir, por ejemplo) lleguen desde aquellos INDIVIDUOS EXCEDENTARIOS en un momento determinado HASTA aquellos otros DEFICITARIOS.

La descripción de todo sistema financiero debe contener:

  1. Un componente institucional, referido a la actividad de las INSTITUCIONES que participan en los mercados financieros -los más importantes son los intermediarios financieros o bancos-.
  2. Un componente instrumental, referido a la descripción de los distintos INSTRUMENTOS FINANCIEROS y sus técnicas de emisión.
  3. Un componente relativo a los mecanismos de negociación de los activos financieros, referido al funcionamiento de los MERCADOS financieros y su regulación.

De esta forma, desde esta perspectiva, un Sistema Financiero es el conjunto de procesos de financiación que tienen lugar en el interior de un país y con el resto del mundo, canalizados a través de instrumentos financieros que se emiten e intercambian en mercados financieros con la ayuda de instituciones financieras.

Por lo tanto, para que una economía moderna pueda funcionar precisa de un sistema financiero capaz de canalizar el ahorro de forma eficiente. No obstante, hoy en día esta no es la única función del sistema financiero, que además debe:

- Sustentar el sistema de pagos mediante dinero, canalizando los pagos de forma rápida, segura y eficiente

- Contribuir a la estabilidad monetaria y financiera.

A la luz del esquema 2, en el que la actividad financiera se desarrolla de forma sencilla entre alguien que precisa recursos en un momento del tiempo y otra persona que, en ese instante, está dispuesta a prestárselos, cabría preguntarse:

¿Por qué es necesaria una organización más compleja, en la que tienen cabida todo ese conjunto de instituciones, medios y mercados?

O dicho en otras palabras,

¿Por qué la actividad financiera se organiza a través de algo tan complejo como es un sistema financiero?

La razón tiene que ver con la dificultad que supone en una economía moderna poder organizarse como sugiere el esquema 2, es decir, de forma directa entre todas las personas que constituyen una economía. La idea subyacente sería la misma que cuando explicamos elTRUEQUE y sus COSTES como sistema de organización económica previo a la aparición del dinero (véase el apartado “La historia del dinero”).

Piensa que, en este caso, cada persona que precisara dinero tendría que buscar, de forma directa, a alguien dispuesta a prestárselo por la misma cantidad y con el mismo periodo de devolución que necesita, es decir, requiere “la doble coincidencia de deseos”.

EJEMPLO. Si alguien precisara una cantidad de dinero durante cinco años, tendría que buscar a otra persona dispuesta no sólo a prestar exactamente ese dinero, sino a querer hacerlo exactamente durante ese periodo de tiempo, y con las mismas características del instrumento financiero en que se materialice la deuda. 

En otras palabras, las personas tendrían que localizarse mutuamente, lo cual supondría unos COSTES de BÚSQUEDA tan elevados que haría inviable el proceso. No obstante, los costes de búsqueda no son los únicos asociados a la actividad financiera. Así, por ejemplo, podemos mencionar la existencia de:

  1. COSTES DE INFORMACIÓN: en este contexto, y como en cualquier mercado, surge la necesidad de conocer la calidad del elemento intercambiado, en este caso, del instrumento financiero. En general, el comprador y el vendedor del instrumento financiero no tienen el mismo conocimiento sobre su calidad, sino que el vendedor suele tener más, mientras que el individuo que pide prestado tiene más información sobre su capacidad de devolverlo.

    ¡Imagina la gran cantidad de información que debería tener un banco acerca de la persona que solicita la financiación para, así, reducir la posibilidad de prestar el dinero a alguien que no vaya a cumplir su compromiso de devolverlo!

    Esto se conoce, en economía, como INFORMACIÓN ASIMÉTRICA, y contribuye a elevar los costes de información de tal forma que sean difíciles de asumir por una persona concreta.

  2. COSTES DE CONTRATACIÓN: se refieren a la necesidad de diseñar contratos que protejan al que concede la financiación de la posibilidad de que el dinero no le sea devuelto. Los costes son elevados no sólo porque los contratos deben tener fuerza legal, sino también porque deben incluir sistemas que contribuyan a conseguir que el financiado no se comporte de modo que haga peligrar su capacidad de devolver el dinero en el futuro.

    ¡Imagina el interés del banco en disponer de algún medio para verificar que el proyecto de una empresa se desarrolla adecuadamente si dicha empresa le ha pedido dinero prestado para realizarlo!

En definitiva, la existencia de importantes costes (búsqueda, información o contratación) hacen que la actividad financiera precise formas de organizarse más eficaces que el simple acuerdo entre particulares que, en una economía avanzada, se vuelve más que complejo e incluso inviable.

En los sistemas financieros modernos hay dos grandes modos en los que se concreta esa organización:

  1. los mercados de valores, que veremos a continuación,
  2. y los intermediarios financieros crediticios, a los que se dedicará el siguiente apartado.

En los mercados de valores acuden en busca de recursos aquellos integrantes de una economía 2 que precisan financiación. En el proceso, la totalidad del dinero demandado se divide en pequeñas partes o valores, que tienen idénticas características y que se colocan entre quienes están dispuestos a prestar sus recursos. Este proceso tiene lugar en los denominados MERCADOS PRIMARIOS: en ellos nacen los valores.

EJEMPLO. Cuando una empresa quiere pedir prestado un elevado volumen de dinero, puede dividir el importe total en cantidades iguales y emitir bonos 3 que colocará en los mercados de valores primarios entre quienes estén dispuestos a concederle financiación.

Estos valores, además de ser idénticos, son también transmisibles. Es decir, aquel que los adquirió originalmente puede después venderlos, en los llamados MERCADOS SECUNDARIOS. Este proceso de venta implica que el que aportó los recursos originalmente no debe esperar al plazo pactado para su devolución, sino que los puede recuperar anticipadamente y quedar totalmente desvinculado del comprador de los valores. Asimismo, el que emitió los valores no se ve afectado por este proceso, y mantendrá la financiación recibida hasta el momento pactado originalmente. Las BOLSAS DE VALORES, en las que cotizan las acciones 4 emitidas por las empresas, son un ejemplo de mercados secundarios.

3. Intermediarios financieros crediticios: los bancos.

Como se acaba de comentar en el apartado anterior, una forma de organizar la actividad financiera, además de los mercados de valores, es a través de los INTERMEDIARIOS FINANCIEROS CREDITICIOS. Generalmente, nos referiremos a ellos como “bancos”, si bien engloban un conjunto más amplio de instituciones: BANCOS, CAJAS DE AHORROS y COOPERATIVAS DE CRÉDITO, con la capacidad de captar depósitos del público, y ESTABLECIMIENTOS FINANCIEROS DE CRÉDITO, sin dicha capacidad.

Los “bancos” son instituciones que se sitúan entre el demandante de recursos y el ahorrador. Por un lado, reciben dinero de estos últimos y por otro, lo prestan a los demandantes de recursos.

Así, cuando depositas tus ahorros en un banco, el dinero no permanece almacenado en una caja hasta que decides retirarlo, sino que los bancos lo prestan a otras personas o empresas.

En este proceso de intermediación, los bancos asumen con el que ha depositado su dinero el compromiso de devolvérselo cuando lo solicite, conforme a los términos pactados. Esto convierte a la CONFIANZA en un elemento clave para que este sistema funcione.

No obstante, esta tarea de los bancos va más allá de la mera INTERMEDIACIÓN, que consistiría en poner en contacto a dos partes para que intercambiaran, en este caso, el mismo instrumento financiero. Los bancos realizan además una LABOR DE TRANSFORMACIÓN, ya que el instrumento financiero que reciben de los que buscan financiación no es el mismo que el que venden a los que depositan su dinero (véase esquema 3).

El proceso de transformación desarrollado por los bancos permite, por lo tanto, solucionar el problema inmediato en una economía de trueque: “la doble coincidencia de deseos”, es decir, los individuos tienen que encontrar una contrapartida que desee lo que ellos ofrecen y que ofrezca justamente lo que quieren. Además, este proceso es adecuado para disminuir los costes de búsqueda, información y contratación a los que nos hemos referido.

Los principales elementos que están sujetos a dicho proceso de transformación llevado a cabo por los bancos, serían:

  1. El emisor: el que deposita su dinero en el banco no tiene ninguna vinculación con aquel que finalmente lo recibe, ya que es el banco el que lo capta para después prestarlo por su cuenta y riesgo a los que precisan fondos.
  2. Los plazos: los bancos operan a gran escala, es decir, tienen muchos clientes y, casi de forma continua, reciben y prestan dinero. Esto les permite desvincular los plazos a los que prestan dinero (normalmente largos, como los préstamos hipotecarios) de los que piden prestados (normalmente cortos, como es el caso de los depósitos)
  3. Los importes: de forma análoga al plazo, los bancos son capaces de conceder financiación de casi cualquier importe.

EJEMPLO. Imagina que una persona recibe un préstamo de un banco por un determinado importe a devolver en 10 años. Esto no quiere decir que necesariamente:
- el banco haya recibido un depósito a 10 años por dicho importe, 
- o que si el que recibe el préstamo no paga en el futuro, un depositante concreto no recibirá el dinero que entregó al banco.
Lo que quiere decir es que el banco, con todos los depósitos que recibe de forma casi continua, puede ofrecer préstamos asumiendo él mismo el riesgo de impago.

La función de intermediación y transformación que realizan los bancos resulta ventajosa para todos los integrantes de una economía:

  1. para los ahorradores, porque les ofrece instrumentos financieros en los que materializar su riqueza.
  2. para los demandantes de recursos, porque les facilitan fondos y moviliza a pequeños ahorradores que normalmente no acudirían a los mercados de valores a ofrecer su dinero.
  3. para el conjunto de la economía, porque contribuyen de forma decisiva a la asignación eficiente de los recursos.

Debido a la naturaleza de sus operaciones, la banca es uno de los sectores clave de la economía de un país, pues gran parte del ahorro, la inversión y la financiación se canaliza a través de ella. Por este motivo, los bancos están sujetos a una VIGILANCIA ESPECIAL que es lo que se conoce como REGULACIÓN Y SUPERVISIÓN BANCARIA (la veremos en el apartado "El papel de los reguladores y supervisores bancarios").

(1) Los Instrumentos Financieros son reconocimientos de deuda emitidos por un prestatario, que recibe la financiación –para él es, por tanto, un PASIVO FINANCIERO que incorpora la obligación de devolución del préstamo y de sus intereses- y adquiridos por un prestamista que facilita los fondos. En tanto que una forma de mantener riqueza, para este último se trata de un ACTIVO FINANCIERO. La transferencia de recursos por parte del acreedor supone, al mismo tiempo, una dependencia de la solvencia futura del deudor y, en consecuencia, asumir los riesgos de éste.

(2) Generalmente, las empresas y el sector público.

(3) Es un instrumento financiero de renta fija que supone una promesa de pago futura donde queda determinado el monto, plazo, moneda y la secuencia de los pagos: los inversores reciben un interés fijo cada determinado tiempo a cambio de prestar su capital. Generalmente, son emitidos por los gobiernos y entes corporativos de gran capacidad financiera. La renta fija funciona exactamente igual que un préstamo bancario, pero tiene algunas particularidades: 1-los prestamistas son una gran cantidad de inversores, que se denominan obligacionistas, y,   2- la deuda se representa mediante títulos valores negociables en el mercado de valores, por lo que el inversor puede acudir al mercado y vender su participación para recuperar su inversión rápidamente.

(4) Una acción es un título valor de carácter negociable que representa un porcentaje de participación en la propiedad de la compañía emisora del título. Son títulos de renta variable ya que su rentabilidad depende del desempeño económico de la empresa emisora.