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Estabilidad del Sistema Financiero

¿Qué podemos hacer para evitar la inestabilidad financiera?

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Evitar que se produzcan episodios de inestabilidad financiera es una tarea que requiere la implicación de todos los que formamos parte del sistema. Es decir, de las entidades, de otras personas y empresas que participan en los mercados financieros, de los reguladores y supervisores, como el Banco de España, y de los propios consumidores de productos y servicios financieros.

1. ¿Se precisan de unas condiciones previas mínimas?

En efecto, si queremos construir una edificación sólida y resistente se ha de empezar asentando bien los cimientos sobre los que descansará. En este caso, los cimientos son todo un conjunto de elementos que constituyen lo que se ha venido en denominar un MARCO INSTITUCIONAL APROPIADO.

Entre esos elementos se deben incluir, por ejemplo, leyes mercantiles y civiles que aporten seguridad a las personas y a las empresas en el desarrollo de sus relaciones. No obstante, alcanzar esa seguridad no será posible si no existe un sistema judicial sólido, independiente y bien articulado.

EJEMPLO.- Cuando se firma un contrato se debe tener la seguridad de que la otra parte no podrá, sin más, incumplirlo cuando lo considere conveniente para sus intereses. Así, cuando alguien adquiere un coche sabe que el vendedor no puede presentarse a los tres meses diciendo, sin otra justificación, que quiere deshacer ese acuerdo. O cuando se pide un préstamo a un banco y se acuerda devolverlo a lo largo de, por ejemplo, cuatro años, el banco no puede reclamarnos a las tres semanas que le devolvamos el dinero, al igual que el que lo pide no puede dejar de pagar durante una temporada.

Otro de los elementos que deben constituir los cimientos del sistema financiero es el diseño de un marco contable adecuado. Un marco contable es un conjunto de principios y reglas que permiten reflejar los hechos económicos. Que este marco sea apropiado tiene que ver con que posibilite una representación adecuada de esos hechos. Si hemos dicho que la confianza es una pieza clave para un banco, para afianzarla querremos saber, entre otras cosas, cuánto ingresa, cuánto gasta, cuánto le queda como beneficio o pérdida, qué riesgos asume para conseguir ese beneficio y de qué capacidad dispone para afrontarlos. Es más, querremos que la forma en la que ha medido todas estas cosas sea adecuada y común a la que usan otros bancos, para así poder establecer comparaciones entre ellos.

¿De que serviría que el “banco A” dijera que ha ganado una cifra y el “banco B” otra totalmente distinta si la han calculado siguiendo métodos que no tienen nada que ver? En ese caso de poco, porque no podríamos saber quien lo ha hecho mejor y quien peor, no podríamos comparar.

En resumen, para que el sistema funcione es preciso que los elementos que podrían parecer más básicos estén bien definidos y asentados. A partir de ahí comienzan a establecerse las responsabilidades de todos los que participamos en el sistema.

2. ¿Cuál es la responsabilidad de las entidades?

Los bancos se enfrentan a muchos RIESGOS, riesgos que además son imposibles de eliminar, ya que forman parte de su propia razón de ser.

EJEMPLO.- Cuando un banco concede un crédito a una empresa, no es posible saber a ciencia cierta si ésta le devolverá el dinero.

EJEMPLO.- Una institución tan complicada y grande como un banco no está libre de fallos humanos, que pueden tener consecuencias muy negativas.

Los responsables de los bancos deben poner de su parte todos los medios técnicos y humanos para identificar, medir, controlar y, en la medida de lo posible, limitar los riesgos, ya que estos son una parte inseparable de la actividad. Es preciso que los responsables de los bancos fomenten entre todos los empleados la importancia de tener en cuenta los riesgos en todo momento. Cada vez que se concede una operación nueva, no sólo hay que ver una oportunidad de negocio, sino el riesgo asociado y sus posibles consecuencias.

Esa conciencia (cultura) de riesgo debe ser tal que los responsables de las entidades tengan claro que no sólo hay que fijarse en lo que está ocurriendo hoy, sino que habrá que considerar fases diferentes, es decir, tener una visión de largo plazo.

Dicho de otra forma: imagina que en un momento dado la situación de la economía es buena y ello nos hace ser optimistas. Ese optimismo debe verse matizado por el hecho de que la experiencia nos dice que, con seguridad, vendrán tiempos de mayores dificultades, ya que la economía es cíclica.

Es decir, no tiene mucho sentido que lo que sabemos que va a ocurrir nos sorprenda como si fuera algo totalmente nuevo o inesperado. La experiencia, unida a una visión de largo plazo, es importante.

Por lo tanto, los bancos deben PREVENIR que los RIESGOS se materialicen. No podemos esperar que sean infalibles en esa tarea -nadie lo es- pero sí podemos esperar que se preparen para cuando lleguen los tiempos malos.

Finalmente, cuando hablamos de las RESPONSABILIDADES DE LOS BANCOS, no debemos olvidarnos de dos cosas que, a primera vista, parecen muy sencillas, pero que en ocasiones se olvidan: los bancos deben conocer bien a sus clientes y deben conocerse bien a sí mismos.

El buen conocimiento de los clientes es algo que parece lógico en cualquier negocio. Si queremos vender vestidos, deberíamos conocer los gustos y las necesidades de nuestros potenciales compradores. En el negocio bancario esto es, si cabe, más importante. No sólo es relevante conocer los gustos de los clientes, sino que hay que asesorarles y hacerles entender en qué consisten los productos en relación con los riesgos que implican y con los que los clientes están dispuestos a asumir. Por ello, las entidades han de contribuir a que los clientes entiendan bien los productos que le son ofrecidos.

EJEMPLO.- Cuando alguien quiere comprar acciones de una empresa debe saber y tener en cuenta que, así como puede ganar, puede perder su dinero.

EJEMPLO.- Cuando un cliente pide una hipoteca para adquirir una casa, tiene que ser consciente de que asume un compromiso a muy largo plazo y debe valorar sus capacidades de acuerdo con esa circunstancia.

También hemos dicho que las entidades deben conocerse bien a sí mismas. Aunque pueda parecer algo obvio, no es menos importante, sobre todo si pensamos que muchos bancos tienen un gran tamaño, en ellos trabaja un gran número de personas y, además, están presentes en países muy diversos. Para ello es preciso que los responsables de las entidades las gobiernen adecuadamente, introduciendo los mecanismos y sistemas para que la información fluya de forma adecuada y que todos los empleados entiendan y compartan la cultura de la entidad, desde sus valores éticos hasta los niveles de riesgo coherentes con esa cultura.

3. ¿Cuál es la responsabilidad de los participantes en los mercados?

En los mercados financieros hay muchas personas y empresas que, mediante su actuación, pueden afectar al comportamiento de las entidades. De hecho, cabría esperar que, con el ánimo de defender sus propios intereses, contribuyeran a que las entidades se comportaran de forma responsable. Es lo que normalmente se conoce como DISCIPLINA DE MERCADO.

Las entidades financieras, como muchas otras compañías, pueden emitir acciones. Las acciones representan una proporción de la propiedad de la entidad por lo que los compradores de las acciones, los accionistas, son dueños, en la proporción que determina el número de acciones que tienen en su poder, del banco. Por lo tanto, lo que están haciendo es aportar (arriesgar) una determinada cantidad de dinero a cambio de ser dueños de un trozo del banco, cobrando por ello un porcentaje, también delimitado por el número de acciones que poseen, de los beneficios del banco (como remuneración del riesgo en el que incurren). Si dicho banco no tiene beneficios, no cobran nada. Es más, si el negocio fracasa y quiebra, no recuperan el dinero que inicialmente habían aportado.

Por otra parte, las entidades, como muchas otras empresas, emiten deuda en forma de valores para financiarse. Es decir, ofrecen una promesa de pagar algo en el futuro a cambio de que se les adelante una cierta cantidad de dinero hoy. Los que compran esos valores, a diferencia de los accionistas, no son dueños de la empresa, ni tampoco participan de sus beneficios. Su interés es que en el momento acordado se les devuelva lo que prestaron más la ganancia acordada.

Como se puede deducir de lo anterior, accionistas y tenedores de deuda tienen intereses en vigilar y en forzar a la entidad a comportarse de forma apropiada. En ocasiones su intención no es la misma, ya que pueden esperar un comportamiento del banco, en beneficio propio, distinto. Ahora bien, lo que parece claro es que por lo menos, los bancos están siendo controlados por más gente, ante la que serán responsables y deberán dar cuenta de sus actuaciones y decisiones. De algún modo, se cumple aquello de que cuatro ojos ven más que dos.

Hay también participantes en los mercados financieros que no tienen un interés directo en el comportamiento de ningún banco, pero que a través de su actuación influyen sobre ellos: losanalistas financieros y las agencias de calificación serían dos ejemplos. Los analistas financieros estudian todos los detalles de una empresa y después emiten una opinión sobre ella. Esta opinión es muy tenida en cuenta, por ejemplo, por quien está pensando si invertir su dinero en la compra de acciones. Las agencias de calificación, por su parte, emiten un juicio sobre la calidad crediticia de los bancos, es decir, la información que aportan es muy útil, por ejemplo, para aquellos que le van a prestar al banco.

La actuación, tanto de los analistas como de las agencias de calificación, no pasa inadvertida para los bancos, ya que, entre otras cosas, afecta mucho a sus posibilidades de obtener financiación. Por ejemplo, si de una empresa se dice que está mal dirigida y que tendrá problemas para ganar dinero ¿alguien le querría prestar dinero? o, en caso de hacerlo ¿no se le prestaría a un precio elevado para compensar la posibilidad de que no paguen su deuda?

En definitiva, en las economías modernas la disciplina que introducen los mercados es muy poderosa y los que tienen la posibilidad de ejercerla (accionistas, inversores, analistas y agencias de calificación, entre otros) deben asumir un compromiso para hacerlo.

4. ¿Cuál es la responsabilidad de los consumidores?

Los consumidores de servicios y productos financieros, en la medida de sus posibilidades, también han de contribuir a fomentar la estabilidad financiera. Su mayor aportación consiste en que tomen sus decisiones de forma responsable. Esto no siempre es sencillo, sobre todo en un contexto en el que cada vez tienen acceso a productos más sofisticados y numerosos entre los que han de escoger.

No obstante, al menos hay dos cosas que sí pueden hacer los consumidores para decidir de forma responsable:

- La primera de ellas es buscar toda la información disponible y encaminar sus esfuerzos a comprender las características del producto que precisan.

Si para comprar una cámara de fotos normalmente acudes a varias tiendas, compraras sus características y precios y eliges, de acuerdo con un presupuesto, la que se adecua mejor a tus gustos y necesidades ¿tendría sentido no hacerlo al comprar una hipoteca, que implica una obligación de pago por parte del consumidor a lo largo de buena parte de su vida?

- La segunda cosa que se puede hacer, y esta es una tarea compleja, es tratar de adquirir mayores conocimientos sobre finanzas. Si se piensa bien, gran parte de las decisiones que afectan de forma muy importante a nuestra calidad de vida tienen que ver con las finanzas: una hipoteca para comprar una casa, un préstamo para el coche, ahorro para nuestra jubilación, y así una larga lista ¿Por qué entonces no destinar un poco más de tiempo y esfuerzo para intentar entenderlas algo mejor? En esta tarea, no obstante, los consumidores no deben estar solos, las entidades tienen una responsabilidad y un papel que jugar. Los reguladores también lo tenemos y en este sentido el Banco de España está desarrollando distintas iniciativas, como esta aula virtual o el Portal del Cliente Bancario.

En resumen, en un mundo en el que existen riesgos, los consumidores deben procurar hacerse con la información necesaria, hacer un esfuerzo por entenderla y en base a ello, tomar sus decisiones de forma responsable.