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Estabilidad de Precios

Estabilidad de precios

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1. Qué se entiende por estabilidad de precios

La estabilidad de precios se define como una situación en la cual, en promedio y a medio plazo, los precios ni suben ni bajan, de modo significativo.

Por ejemplo, suponga un individuo que tiene un salario mensual de 1.200 euros, con los que compra un número determinado de bienes y servicios para su consumo. Se dice que el nivel general de los precios es estable si al año siguiente dicho individuo puede comprar el mismo conjunto de bienes y servicios con el mismo salario.

La tasa de inflación mide el crecimiento del nivel general de los precios. Más adelante veremos cómo se calcula.

En nuestro país y en el resto de países con los que compartimos el euro, la estabilidad de precios se define como el mantenimiento de las tasas de inflación positivas pero por debajo del 2% en el medio plazo.

En Economía se entiende por “proceso inflacionario” un aumento generalizado de los precios a lo largo de un período prolongado.

En la formación de precios, uno de los elementos más importantes son las expectativas (es decir, lo que la gente espera que va a pasar con los precios en el futuro); si todo el mundo piensa que va a haber subidas en los precios, se producen aumentos de éstos que, a su vez, vuelven a generar nuevas expectativas de subidas, que a su vez aumentan los precios.., y así sucesivamente. Esto da lugar a lo que se conoce como proceso hiperinflacionario, en el cual la moneda pierde su propiedad de reserva de valor y de unidad de medida. “Hiperinflación” es una inflación muy elevada; según el economista Philip Cagan, cuando la tasa de inflación mensual supera el 50%.

En diversos países latinoamericanos las subidas de precios han alcanzado en el pasado tasas muy elevadas, algunas del orden del 400% anual, e incluso superiores. En otros países y otros períodos históricos se han conocido también procesos inflacionistas extraordinarios. El más estudiado de todos ellos es el sufrido por Alemania tras la Primera Guerra Mundial.

El 22 de julio de 1923, el corresponsal del London Daily Mail en Berlín contaba en un despacho: “He quedado sorprendido al descubrir hoy que había que pagar 24.000 marcos por un bocadillo de jamón que ayer, en el mismo café, sólo costaba 14.000 marcos.” Asimismo, añadía que aumentaban los salarios y que “el salario de un Ministro del gabinete había pasado, de 23.000.000 marcos hacía diez días, a 32.000.000”.

La “deflación” es el fenómeno contrario a la inflación, es decir, una situación donde el nivel general de precios disminuye de forma acusada y prolongada a lo largo del tiempo. La deflación también tiene efectos perniciosos sobre todos los estamentos de la economía: en primer lugar, sobre el consumo, porque las familias retrasan sus decisiones de compra; en segundo lugar, sobre los beneficios corporativos, porque las empresas tienen dificultades para vender sus productos al público; en tercer lugar, sobre los agentes endeudados, porque el valor real de la deuda aumenta a medida que pasa el tiempo; y, finalmente, sobre el empleo, porque las empresas se ven obligadas a despedir a sus trabajadores.

La crisis deflacionista de finales de los años veinte y de los treinta, lo que se conoce como la “gran depresión”, condujo al mundo a una caída de la producción que duró casi diez años. Las empresas recibían por sus ventas cada vez menos dinero y, por tanto, tenían menos ingresos para pagar salarios, realizar inversiones y cubrir sus deudas. Así, comenzaron a bajar los salarios nominales e incluso despedir personal, a reducir las inversiones y a tener problemas para cubrir sus créditos. Los bancos comenzaron a reducir su oferta de créditos ante la creciente dificultad para realizar sus cobros. Esta combinación de menores salarios, despidos, reducción de inversiones, restricciones crediticias crecientes por parte de la banca conjugó una caída persistente de la actividad económica.

2. Cómo se mide la estabilidad de precios

Para precisar si existe estabilidad de precios en una economía, es necesario definir un determinado indicador que aproxime el precio medio de todos los bienes y servicios de dicha economía. En este sentido, la evolución de los precios y su variación (es decir, la inflación) se mide con índices que elaboran los Institutos de Estadística de cada país (en España el más seguido es el “Índice de Precios al Consumo”o IPC).

¿Cómo se calculan en la práctica los índices de precios?

En el caso de España, con el denominado Índice de Precios al Consumo (IPC), calculado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que recoge el precio medio de una cesta de bienes y servicios de consumo de una familia representativa.

Para su estimación, se realiza un meticuloso estudio de los hábitos de consumo de los españoles mediante la Encuesta Continua de Presupuestos Familiares (ECPF) de periodicidad trimestral, que se utiliza para establecer los cambios de base cada cinco años: los últimos han sido en 2001, 2006 y 2011. Con los datos obtenidos, el INE selecciona una lista de productos representativos; lo que se conoce como "cesta de la compra" y controla mensualmente sus precios. Así el IPC en un año cualquiera “t” será el resultado de valorar esa cesta de bienes a los precios de ese año “t”. La inflación en el periodo siguiente será la variación porcentual del IPC entre “t+1” y “t”.

En el caso de la economía española, el IPC correspondiente al año 2010 fue de 99.0, el correspondiente a 2011 fue de 101.4 y el de 2012 de 104.3 ¿cuál fue la tasa de inflación en 2011 y 2012?

La tasa de inflación en 2003 se calcula como:

IPC2011 – IPC2010 X 100  =      101.4 - 99.0 X 100 =   2.4%
        IPC2010        99.0

Calcula la tasa de inflación de 2012.

3. Los beneficios de la estabilidad de precios

¿Por qué los gobiernos, a través de los bancos centrales, tratan de alcanzar tasas de inflación bajas y estables?

Porque la inflación tiene costes. Veamos cuales son:

* Efectos redistributivos:

La inflación no anticipada reduce el poder adquisitivo del dinero.

Suponga un individuo que en 2008 ingresa unas rentas salariales de 30.000 euros (salario nominal). Suponiendo que el nivel medio de los precios en 2008 era de 100, el poder adquisitivo del salario del individuo sería 30.000/100 = 300, es decir, el individuo podría comprar 300 unidades de bienes y servicios (salario real).

A comienzos de 2009, los sindicatos negocian una subida salarial del 5% porque esperan que los precios al acabar el año aumenten a esa tasa (por tanto, esperan una inflación del 5%) con el objetivo de mantener el poder de compra de las rentas salariales. Por tanto, el salario nominal de dicho individuo será en 2009 de 30.000 + 5% de 30.000 =  30.000 x 1.05 = 31.500 euros.

Pero al acabar el año 2009, la inflación observada en la economía ha sido del 8%, por lo que el individuo ha perdido poder adquisitivo, podrá comprar menos bienes y servicios a pesar de tener un mayor salario nominal ya que los precios de 2009 serían de  100 + 8% 100 =  100 x 1.08 = 108 y, por tanto, su salario real 31.500/108 = 292.

* Costes en suela de zapatos:

La inflación es como un impuesto que recae sobre las personas que tienen dinero y anima a los individuos a disminuir sus tenencias de dinero y a invertirlo en activos que generan intereses.

Existe un coste asociado a la incomodidad que supone disponer de menos dinero en efectivo del que tendríamos si no existiera inflación. Estos costes son enormes en economías que experimentan hiperinflaciones.

En Bolivia en 1985 se sufría un proceso hiperinflacionario. La experiencia de un boliviano, Edgar Miranda, publicado en “The Wall Street Journal” del 13-8-85, nos lo indica; según cuenta él mismo, cuando recibe su sueldo mensual de maestro de 25 millones de pesos no tiene tiempo que perder: cada hora que pasa los pesos pierden valor. Así,

+ su mujer va corriendo al mercado a comprar la cantidad de arroz y fideos que necesitan para el mes

+ él acude con el resto de los pesos al mercado negro a cambiarlos por dólares que mantienen su valor

* Costes de menú:

Se refieren a los costes de modificar los precios que soportan las empresas (COSTE de imprimir nuevas listas de precios y catálogos, COSTE de anunciarlos a los distribuidores y clientes,...). Obviamente, la inflación eleva los costes de menú:

Con inflaciones bajas y estables, las empresas ajustan anualmente sus precios mientras que con HIPERINFLACIONES, las empresas deben ajustar sus precios casi diariamente

* Distorsiones fiscales:

Debido a que las tablas fiscales no necesariamente se actualizan (lo que se conoce como ausencia de “indiciación” en los impuestos), la inflación implica una mayor carga impositiva para los ciudadanos. Así, si el sueldo de un individuo aumenta porque ha aumentado la inflación, mantendrá el mismo poder adquisitivo de su renta (misma renta en términos reales), pero si por efecto de este aumento de su renta, pasa a un escalón de IRPF superior, pagará más impuestos.

Suponga un individuo en dos ejercicios fiscales consecutivos, 2008 y 2009, que en 2008 ingresa unas rentas salariales de 30.000 euros y que la inflación del periodo es del 30%.

Suponga también que hay un proceso de indiciación salarial en la economía de tal forma que el individuo tiene garantizado el mismo poder adquisitivo de su salario:

20082009

W = 30.000
π  = 30%

indicación salarial
W = 30.000 + 3% 30.000 =   = 30.000 x 1,3 = 39.000

Sin embargo, a pesar de tener garantizado el poder adquisitivo de su salario, si los escalones del tipo impositivo del IRPF son:

De 27.000 a 36.000 € tipo impositivo = 23%
De 36.000 a 45.000 tipo impositivo = 27%

y no se revisan, obviamente, este individuo va a pagar más a Hacienda y va a tener en definitiva menos renta disponible para consumir

* Pérdida de competitividad:

La inflación implica que nuestros productos se hacen menos competitivos frente a productos similares fabricados en el exterior, es decir, los bienes exteriores se harán más baratos en comparación con los nuestros:

Considere nuestros mercados de exportación de hortalizas. Imagina que nuestro país, España, junto con Francia, exportamos naranjas a los Estados Unidos. Si nuestras naranjas aumentan más de precio que las francesas, al hacerse más caras, los estadounidenses sustituirán nuestros productos por los franceses (lo que equivale a una pérdida de competitividad).

* Mayor incertidumbre de los agentes económicos:

Algunos de los costes de la inflación son independientes de que sea o no predecible y de cuál sea su nivel. Sin embargo, cuanta más inflación haya, y más se cambien los precios, más difícil será predecir los precios futuros y esta variable es fundamental en las decisiones de empresarios y trabajadores.

Dado que los precios transmiten la información necesaria para que los consumidores decidan correctamente qué deben adquirir y para que las empresas calculen qué y cuánto deben producir, si están cambiando continuamente dejan de cumplir su función informativa y aparecen de este modo unos COSTES adicionales.

Como ya se ha comentado, se da el nombre de "expectativas" a las previsiones que los agentes realizan sobre la magnitud en el futuro de las variables económicas. El comportamiento de los agentes dependerá, lógicamente, de cuáles sean sus expectativas. Así, las demandas salariales de los trabajadores y las subidas que los empresarios están dispuestos a conceder dependen de las expectativas que ambos tengan sobre el comportamiento de la inflación en el próximo año.

Cuanto mayor sea la tasa de inflación, más amplio será el margen de error en las expectativas de los agentes económicos y por tanto mayor la sensación de inseguridad.

* Redistribuciones arbitrarias de la riqueza ante una inflación imprevista:

La inflación imprevista redistribuye la riqueza entre la población porque muchos préstamos de la economía se especifican en unidades monetarias:

Si hoy pido un préstamo de 6.000 € para comprar un coche, por el que debo pagar un tipo de interés del 10%, esto supondría que cuando tenga que devolverlo deberé pagar el principal más los intereses correspondientes, por tanto:

6.000 + 10% 6.000 = 6.000 x 1,1 = 6.600 euros.

Pero si hay una inflación imprevista y elevada, por ejemplo, del 40%; en realidad estaré devolviendo menos dinero, en términos reales, del que me prestaron. Me estaré enriqueciendo gracias a esa inflación imprevista: ¿por qué?

- Compré un coche que me costó 6.000 €. Si ahora quisiera comprarlo me costaría:

6.000 € + 40% 6.000 € = 6.000 x 1,4 = 8.400 euros.

Sin embargo solo devuelvo 6.600 euros.

¡Imagine cómo afectará está situación a individuos ahorradores! Según pase el tiempo su dinero cada vez valdrá menos, podrán comprar menos bienes y servicios con ese dinero

Este COSTE de la inflación imprevista es importante considerarlo junto con otro hecho y es que cuando la inflación es especialmente volátil e incierta la tasa media de inflación es ALTA. Por ello, los países que tienen una baja inflación media tienden a tener una inflación estable.