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LA COLECCIÓN DE ARTE

Galería de arte

El Banco de España posee una importante colección de pintura, constituida por la herencia de los bancos que le antecedieron y por adquisiciones o encargos posteriores.

Las obras abarcan desde finales del siglo XV hasta nuestros días, encontrando auténticas joyas pictóricas y cuadros de gran valor histórico. A partir de la segunda mitad del siglo XX, la colección de arte se ha enriquecido también con nuevas disciplinas, como la escultura o la fotografía.

La colección de pintura anterior al s.XIX.

Por lo que se refiere a esta época, los cuadros procedentes del Banco de San Carlos son, probablemente, la parte más valiosa de la colección, ya que para su decoración se encargaron, a diversos artistas, retratos del Rey, de los príncipes de Asturias y de los primeros directores del Banco. Así, encontramos retratos hechos en el taller de Mariano Salvador Maella, de Carlos III, Carlos IV y María Luisa de Parma.

De Francisco de Goya cuenta el Banco con todo el conjunto de retratos que le fueron encargados entre 1785 y 1788 y que representan a Carlos III, a Francisco Javier de Larrumbe, al marqués de Tolosa, al conde de Altamira, a José de Toro y Zambrano y al conde de Cabarrús. El conde de Floridablanca y el de Gausa también fueron retratados por Goya, pero estos retratos no fueron heredados del Banco de San Carlos, sino adquiridos por el Banco de España en pleno siglo XX.

También son destacables los retratos de Juan de Piña y Ruiz, del conde de Floridablanca y de su hermano Francisco Moñino y Redondo, realizados por el valenciano Folch de Cardona, aunque sólo el primero fue encargado por el Banco.

Para finalizar el capítulo de retratos de la primera época, citaremos el del marqués de Matallana, que probablemente se encarga a Pietro Melchiore Ferrari, por encontrarse aquel en Parma como Ministro Plenipotenciario cuando el Banco decide hacer los retratos de todos sus directores.

Por otra parte, el Banco de San Carlos tenía una capilla cuya decoración fue también preocupación de sus dirigentes. Así, se encargó a Mariano Salvador Maella un cuadro dedicado al patrono del Rey y del Banco, San Carlos Borromeo, siendo elegido como motivo del cuadro la visita del santo a los enfermos de peste de Milán. En aquella capilla se colocó una tabla del siglo XVI atribuida a Cornelis van Cleve, la Virgen del Lirio, fabulosa copia de una obra de Andrea del Sarto.

Otras pinturas dignas de mención ejecutadas por artistas españoles con anterioridad al siglo XIX y que se han ido adquiriendo por el Banco de España, son una serie de cuadros del pintor madrileño Juan van der Hamen y León: «Ceres» o “Pomona y Vetumno”, que se considera una obra capital de este autor, y tres bodegones que constituyen fundamentales ejemplos de su maestría como pintor de naturalezas muertas. Dentro de esta modalidad merecen también un lugar destacado una pareja de «Floreros» perteneciente al maestro por excelencia de este arte decorativo, Juan de Arellano.

Del siglo XVII, hay que citar las obras singulares de Vicente Giner, «Perspectiva con Puerto» y «Perspectiva con Pórtico y Jardín».

La colección de pintura del s.XIX y XX.

En la pintura de los siglos XIX y XX podemos distinguir los cuadros de retratos de reyes y otros temas pictóricos.

De Fernando VII destaca el magnífico retrato realizado por Vicente López Portaña, por el que el Banco de San Fernando, recién creado, pagó una cantidad que consideró excesiva, a pesar de la satisfacción por la calidad del cuadro.

El Banco también posee cuatro retratos de Isabel II, que representan distintas etapas de su vida, desde un tierno retrato de la Reina con ocho años de Antonio Esquivel, otros dos de su etapa juvenil, ejecutados el primero por José Gutiérrez de la Vega y el segundo, magistralmente, por Federico de Madrazo, y por último, uno de Benito Soriano Murillo que muestra a la Reina con poco más de treinta años.

Carlos Luis de Ribera recibió el encargo de retratar a Amadeo de Saboya y posteriormente, a Alfonso XII. Este último es retratado a la edad de diecisiete años, cuando es proclamado Rey.

José Villegas y Cordero realiza en 1902 un espléndido retrato de Alfonso XIII con dieciséis años, cuando alcanza su mayoría de edad y asciende al trono. Aparece ataviado con el manto de la Orden de Carlos III.

Ya en nuestros días, a la pintora Carmen Laffón se deben los magníficos retratos, de extraordinaria belleza, de los Reyes Juan Carlos I y Sofía, que cierran la galería de retratos reales pertenecientes al Banco de España.

Pero, además de los anteriores, el Banco posee numerosos retratos de otros personajes que merecen una especial consideración, según los expertos. Así, dentro del siglo XIX, destacar el magnífico retrato del XI Duque de Osuna, pintado por Federico de Madrazo, quien también ejecuta el del Ministro de Hacienda y posterior Gobernador, Pedro Salaverría, que es considerado uno de los mejores cuadros del Banco. O el de Ramón de Santillán, Gobernador del nuevo Banco de San Fernando y primer Gobernador del de España, cuyo excepcional retrato fue pintado por José Gutiérrez de la Vega.

Es igualmente importante el del marqués de San Carlos y Montevirgen, Ministro de Hacienda,  junto a Isabel II, realizado por Vicente López con un insuperable detallismo, impropio de un artista de casi setenta años.

También destaca el retrato del famoso jurista Pedro Sainz de Andino, autor de los estatutos del Banco de San Fernando, de la Ley de Bolsa y del Código de Comercio, pintado, de forma magistral, por Antonio Esquivel.

Otro de los grandes maestros, José Moreno Carbonero, ejecutó el retrato de Cayetano Sánchez Bustillo, Gobernador que tuvo el honor de presidir la inauguración del nuevo edificio del Banco, en 1891.

De entre los retratos de otros personajes del siglo XX, destacan el realizado por Sorolla a José Echegaray, y de este mismo personaje, el firmado por Marceliano Santamaría, de muy bella hechura, aunque haya sido eclipsado por el anterior.

A José Villegas debemos también la representación de Francisco Belda, uno de los pocos Subgobernadores de los que el Banco posee retrato, que era pintor aficionado y que demostró la autoría de Goya de los cuadros que el Banco poseía de este gran pintor, por herencia del de San Carlos, y que, hasta ese momento, estaban olvidados.

Corresponden a Zuloaga un bonito retrato de su primo, el violonchelista Juan de Azurmendi, y un retrato de Alejandro Fernández de Araoz, que gobernó el Banco tan solo un mes.

Los últimos gobernadores del siglo XX retratados son José Ramón Álvarez Rendueles, por Isabel Quintanilla, y Mariano Rubio y Luis Ángel Rojo, por Carmen Laffón.

Al margen de los retratos, el Banco cuenta con pinturas de otros temas de los siglos XIX y XX; por ejemplo, algunas obras de Mariano Fortuny, de Pedro Borrell y del Caso, como «Huyendo de la crítica», y numerosos paisajes de diversos autores. Entre otros muchos que habríamos de destacar, cabe señalar un hermoso lienzo de Joaquín Sorolla, «Voltaire contando un cuento», pintado para un techo, o el cuadro de Enrique Martínez Cubells, «Barca de pescadores en la playa».

También destacan los paneles que José María Sert ejecutó para decorar el salón de baile del palacio del príncipe Mdivani en Venecia o «La Masía», de Santiago Rusiñol.

Además de las obras de Picasso “Homme couché et femme assise» y de Tàpies, «Signos y Cadena» y «Forma de 8 sobre gris negro», los cuadros de la segunda mitad del siglo XX han sido adquiridos por el Banco con una clara inclinación por los actuales pintores españoles. Hay escasas pinturas de figuras humanas, alguna naturaleza muerta, paisajes de las distintas regiones españolas y pintura abstracta contemporánea. Entre las primeras, resalta por su belleza la «Figura femenina reclinada» o “Mujer de azul” de Togores. Como bodegones, cabe destacar la «Naturaleza muerta con As de Trébol», de Pancho Cossío, y el «Bar amb Vidriera», de Miquel Barceló.

Dentro de los paisajes, destacan el de «Fuenterrabía», de Daniel Vázquez Díaz; «Gente en la Playa», de Mompó; «El Naufragio», de Miguel Ángel Campano, o «Tres Fustes», de Perejaume. La pintura abstracta comtemporánea está magníficamente representada, entre otros, por «Sandra», de Antonio Saura; «Brecha II», de José Guerrero; «Mot-sen II», de Pablo Palazuelo; «Red Words», de Juan Uslé, o el titulado «Humboldt en el Orinoco», de Manuel Millares.

La escultura y la fotografía.

Aunque la pintura constituye una parte fundamental del patrimonio artístico del Banco de España, no es la única disciplina representada en la colección de arte: la escultura y la fotografía también se han ido abriendo un hueco paulatinamente en los fondos del Banco, especialmente en las últimas décadas.

La obra de Eduardo Chillida en hierro forjado que lleva por título "Rumor de Límites" y la de Adolfo Schlosser, en madera, titulada "Palmera", muestran sendos ejemplos del excelente discurso de sus autores en el contexto de la escultura contemporánea.

Y de tiempos más recientes, las espléndidas representaciones en soporte fotográfico de Axel Hüttte: "Yuste II (Foggy Forest) " y de Montserrat Soto: "Arcos", introducen esta modalidad artística actual en los fondos de la colección del Banco de España.

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